
Dan vergüenza hacerlas porque son preguntas formuladas miles de veces y nunca reciben respuestas adecuadas, sino excusas, evasivas y silencios. Dan vergüenza porque se hacen entre humanos, entre seres inteligentes que por naturaleza deben saber observar, razonar y actuar. Y dan vergüenza porque suelen ser recibidas en general con una indiferencia casi absoluta, aunque estén relacionadas directamente con nuestra vida, nuestra dignidad y nuestra propia existencia.
1. Un planeta que arde de calor y fuego. Durante este verano las olas de calor han dejado más de 35.000 muertes extraordinarias en Europa. Los incendios se han multiplicado por 4. Y sabemos que la prevención no es un gasto, sino la mejor inversión posible: 1 euro en prevención ahorra 100 en extinción. ¿Respuestas?: La ultraderecha continúa afirmando que todo esto es normal y negando el cambio climático, a pesar de las evidencias. Los supermillonarios permanecen callados mientras engordan sus fortunas. Los políticos trasladan la responsabilidad a la ciudadanía, a la que piden prudencia, pero ellos no adoptan las medidas preventivas necesarias ni cuestionan el modelo económico que está destruyendo el planeta. La gente de la calle se queja continuamente del calor, se asusta ante los incendios y se estremece ante los terremotos, inundaciones y huracanes, pero tampoco se plantea el cambio climático ni exige medidas urgentes. Por eso las preguntas:
¿Por qué la sociedad no toma conciencia del cambio climático que, con total evidencia, está matando a los seres humanos y destruyendo la naturaleza? ¿Por qué nos limitamos a sufrir sus consecuencias y no afrontamos sus causas? ¿Por qué los Gobiernos no asumen su responsabilidad y adoptan medidas urgentes? ¿Quiénes tienen interés en que todo siga igual, aunque al final todos nos vayamos a la mierda?
2. La violencia machista no despierta la misma sensibilidad social que otras formas de violencia. Ocurre en todos los países y atraviesa todos los ámbitos de la sociedad. El patriarcado no es un accidente, sino un sistema histórico, cultural y político que ha organizado el mundo a partir de una jerarquía muy clara: la supremacía masculina y la subordinación de las mujeres. Un sistema que ha normalizado la desigualdad, la cosificación de las mujeres y la impunidad masculina. Se calcula que en el mundo 840 millones de mujeres -una de cada tres- han sido víctimas de violencia física o sexual, y esta cifra se ha mantenido sin cambios en los dos últimos decenios. En 2024, 83.000 mujeres y niñas fueron asesinadas de manera intencionada. El 60 por ciento de ellas —50.000— murieron a manos de sus parejas o familiares -137 cada día-. ¿Respuestas?: Apenas unas menciones en algunos Medios; discriminación y escasa persecución policial; condescendencia de jueces con los victimarios; y declaraciones rutinarias de políticos, que, a lo sumo, guardan un minuto de silencio. La repercusión de los feminicidios cada vez es menor. Por eso las preguntas:
¿Qué pasaría si asesinaran en un mes a 10 futbolistas, o a 10 políticos, o a 10 jueces? ¿Por qué los asesinos son siempre hombres? ¿Por qué la trata de mujeres y la prostitución son de los mayores negocios del mundo? ¿Cuándo se promoverá en los colegios una educación afectiva y sexual que permita tomar decisiones libres de coacciones, violencias, discriminación y estereotipos? ¿Cuándo se combatirá la influencia perniciosa de la pornografía que presenta la dominación, la humillación y la violencia como formas normales de relación sexual? ¿Verdad que el feminismo sí es el movimiento político y ético más lúcido de nuestro tiempo?
3. En numerosos países, los partidos de ultraderecha ondean la bandera del odio contra las personas migrantes. Una bandera teñida de racismo y fortalecida mediante bulos y falsedades. Deportaciones masivas, persecuciones, vejaciones y leyes más restrictivas. Se presentan como amenaza, aunque los países ricos necesitan a cientos de miles de migrantes para mantener su economía y su Estado de Bienestar. La contribución fiscal de la población inmigrante supone una parte importante del crecimiento del PIB. Ayudan al rejuvenecimiento demográfico y a la sostenibilidad de las pensiones. Aportan un 10% de los ingresos a la Seguridad Social y representan solamente un 1% del gasto. Ocupan los trabajos que los nativos rechazamos y además soportan los salarios más bajos y peores condiciones laborales. Por eso las preguntas:
¿Qué pasaría si todas las personas migrantes decidieran convocar una huelga general de un mes? ¿Quién recogería las cosechas? ¿Quién cuidaría de nuestros mayores y de nuestros hogares? ¿Quién atendería restaurantes y hoteles, quién repartiría la paquetería, quién trabajaría en la construcción, etc. etc..? ¿Y si la huelga se prolongara tres meses? ¿O seis? ¿O un año? ¿Por qué tienen más voz quienes convierten el miedo, el racismo y el odio en un negocio político?
Lo verdaderamente vergonzoso, sin embargo, no es tener que formular estas preguntas una vez más. Lo vergonzoso es que, después de escucharlas, sigamos mirando hacia otro lado.
Tu análisis me parece totalmente acertado. Y siento esa vergüenza por no hacer apenas nada por cambiar las cosas.
Pero tú sigue golpeando el yunque.